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Mia Aboites Díaz 

La pequeña Mia tenía solo 9 meses cuando su mamá Karina la trajo por primera vez a Pasitos de Luz en 2018. Ahora tiene 3 años y se ha convertido en una niña feliz, carismática y sociable. Le encanta ser el centro de atención y le gusta escuchar música y jugar con bloques de construcción. No hay nada que le guste más a Mia que darle un fuerte abrazo a la gente.

Diagnóstico

Mia tiene Síndrome de Down, lo que significa que tiene una fuerza muscular limitada y es propensa a problemas cardíacos. Ella también tiene las características faciales típicas de las personas con síndrome de Down. Cuando empezó en Pasitos de Luz, no podía caminar ni sentarse sola. Tampoco gateaba porque su cuerpo estaba muy flácido. La pequeña Mia aún no había pronunciado sus primeras palabras y no podía comer sola, dependiendo de que la alimentaran con comida triturada.

Terapias

El bienestar y la
calidad de vida de Mia han mejorado mucho en Pasitos de Luz gracias al trabajo arduo y coordinado de nuestro equipo de trabajo. Fue un momento hermoso cuando logró dar sus primeros pasos, aunque con un poco de ayuda de uno de nuestros terapeutas, y cuando pronunció sus primeras palabras.

Ahora su cuerpo tiene mucha mejor fuerza muscular, lo que le ha permitido a Mia adoptar una variedad de posiciones diferentes, incluso sentarse sola. Si asoma la cabeza en nuestra cafetería, verá a Mia comiendo sola. Ahora puede comer alimentos sólidos.

Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer con Mia. Debe continuar desarrollando su
fuerza muscular para poder caminar de forma independiente y todavía tiene un largo camino por recorrer con su lenguaje hablado. Hemos comenzado a pedirle que haga ejercicios de lenguaje como una forma de mejorar su habla.

Vida Familiar

Mia es hija única y vive con su mamá y su papá. Su mamá es muy activa en las redes sociales y le encanta publicar fotos con Mia para mostrar sus actividades de fin de semana en familia. A la pequeña Mia le encanta venir a Pasitos de Luz, que es su hogar lejos del hogar; aquí puede pasar tiempo con sus amigos y con nuestros terapeutas y cuidadores. Come bien y es tratada como una princesa (¡como todos los niños que vienen a Pasitos de Luz!).