En Pasitos de Luz, cada niño que llega representa una historia de lucha, resiliencia y determinación. Trabajamos día a día para brindar atención especializada a niños con discapacidades y ayudarles a alcanzar su máximo potencial. Hoy compartimos la historia de Marthita, cuya evolución ha sido verdaderamente inspiradora.
Hace tres años, una pequeña de tan solo 8 meses llegó a nuestra familia en Pasitos de Luz. Martha Tamara Domínguez Zavaleta, a quien llamamos con cariño Marthita, nació con condiciones neurológicas que afectaban gravemente su desarrollo. Los médicos dieron a su madre un pronóstico devastador: su hija solo viviría un año.
Desde su nacimiento, sus padres hicieron todo lo posible para brindarle una mejor calidad de vida.
Su padre trabajaba turnos dobles para cubrir terapias y gastos médicos, mientras su madre dedicaba cada minuto a su cuidado. A pesar de sus esfuerzos, los avances fueron muy limitados.
Cuando Marthita llegó a Pasitos de Luz, tenía movilidad muy reducida, no controlaba su cuello y mostraba poca interacción con su entorno. Además, presentaba alta sensibilidad a ciertos estímulos, lo que provocaba ansiedad y estrés.
Ante este panorama, en Pasitos de Luz iniciamos un tratamiento integral enfocado en estimular su sistema neuromuscular. Con el apoyo de un equipo multidisciplinario, Marthita inició un proceso de transformación lleno de retos, constancia y esperanza.
“El principal objetivo fue estimular su sistema neuromuscular, permitiéndole desarrollar respuestas motoras y mejorar su tono muscular. Con el tiempo, logró avances significativos en su movilidad y autonomía.”— Anuar Tavera Romero, fisioterapeuta
Gracias al esfuerzo constante del equipo y su familia, Marthita desarrolló nuevas habilidades y logró adaptarse mejor a su entorno.
Hoy, Marthita sostiene su cabeza con firmeza, ha fortalecido su tronco, puede sentarse por periodos prolongados e interactuar con su entorno. También come por sí sola y disfruta cada momento de su día. Las sonrisas ahora forman parte de su vida, dejando atrás los momentos de angustia.
Su madre, quien ha sido su mayor apoyo, también encontró en Pasitos de Luz un propósito: comenzó a trabajar en la cocina, luego como cuidadora y finalmente como maestra dentro de nuestra comunidad. Su dedicación ha sido fundamental no solo para Marthita, sino para muchos otros niños.
Los médicos dijeron que Marthita solo viviría hasta los cuatro años, pero en Pasitos de Luz creemos que su historia aún tiene muchas páginas por escribir. Cada día es una victoria, y cada logro es un testimonio de su increíble resiliencia.
Historias como la de Marthita reflejan el impacto real que tiene Pasitos de Luz en la vida de cada niño y sus familias. Detrás de cada avance hay amor, compromiso y una comunidad que hace posible el cambio.
Gracias por ser parte de esta transformación.
Muy pronto te compartiremos más historias que forman parte de esta gran familia.
Conoce también otras historias que hacen posible este cambio.
Pasitos de Luz es una asociación civil en Bahía de Banderas. Es una organización registrada sin fines de lucro fundada por madres de niños discapacitados para satisfacer sus necesidades terapéuticas, psicológicas, nutricionales, educativas y básicas.
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